Los rediseños curriculares, en su caso, el correspondiente al Modelo por Competencia, obliga a adoptar un alto grado de responsabilidad por parte de la comisión encargada de su formulación, de tal manera que este desemboca en una malla curricular, que contiene lo que apropiadamente deba estudiar el alumno universitario durante su vida útil en la universidad; sin embargo, en las universidaes públicas de América latina, pareciera que esto es un reto que todas las universidades debieran logralo, independiente de la evaluación de viabilidad tecnico-económica del proyecto.
Porque lo digo esto. Porque el alto grado de politización de las universidades públicas, pareciera importarle poco la implementación de la carrera de acuerdo a la planificación lograda por competencias. Aprueban el rediseño curricular, pero son inconsecuentes con dotar de infraestructura a estas carreras, no existe la remuneración de la carga horaria asumida por los docentes, no hay bibliografía pertinente, los examenes de admisión son represivos, no existe legislación que promueva la titulación directa, etc.
Entonces, la pregunta para que obligamos a que las carreras se planifiquen cientificamente por el modelo por competencias, si somos incompetentes para implementarlas adecuadamente?
lunes, 28 de septiembre de 2009
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